Báilame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto. Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. Sácame de quicio. Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado. Hazme sufrir. Aviva las ascuas. Ponme a secar como un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde. Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos. Líbrame de mi estigma. Llámame tonto. Sacrifica tu aureola. Perdóname. Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres. No me asustes. Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Sangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro para mí. Traga el humo. Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera. Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora. Sueña retorcido. Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos. Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos. Nota la textura del calor. Hasta reventar. Sé yo mismo y no te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los míos. Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel. Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente claro. Y sin azucar. Sin aliento.
Cuando Vi esta película terminé con una extraña sensación leer y releer el poema me calmaba un poco....ahora lo hace su ausencia
Y lo más que has hecho es transformar mi existir vaya que una mirada puede transformar el mundo, el universo... y vivir eternamente. Contando los suspiros me descubrí
Traté de describir el mundo no pude... tengo miedo de no encontrar las palabras exactas ..o tal vez sí las tengo y soy demasiado egoísta... Onetti el gran Onetti me presta su escrito
Y el pan nuestro
Juan Carlos Onetti
Sólo conozco de ti la sonrisa gioconda con labios separados el misterio mi terca obsesión de desvelarlo y avanzar porfiado y sorprendido tanteando tu pasado Sólo conozco la dulce leche de tus dientes la leche plácida y burlona que me separa y para siempre del paraíso imaginado del imposible mañana de paz y dicha silenciosa de abrigo y pan compartido de algún objeto cotidiano que yo pudiera llamar nuestro